Sobre mí
Nací en Pataz, un pequeño pueblo entre montañas del norte del Perú. Mi infancia estuvo marcada por los ríos, la tierra húmeda y el silencio del campo.
Cuando migré a la ciudad, ese mundo se quebró y aprendí a sobrevivir desconectándome de mis emociones.
Durante años viví con ansiedad y crisis de pánico. Por fuera parecía fuerte y autosuficiente; por dentro había una niña asustada que no sabía cómo pedir ayuda.
Busqué refugio en la mente. Estudié ingeniería, una maestría en Brasil y un doctorado en Francia. La ciencia me dio orden, pero no me dio paz.
Cada noche, cuando el ruido se apagaba, volvía la misma sensación: estaba desconectada de mí.
"Me mostraba fuerte, pero por dentro había una niña asustada que no sabía cómo pedir ayuda"
La maternidad abrió una grieta que ya no pude ignorar. Me pregunté con honestidad ¿por qué no me sentía bien conmigo misma? Esa pregunta marcó el inicio de un camino profundo.
En esa búsqueda encontré la medicina tradicional amazónica. A través de las dietas y del trabajo terapéutico comprendí que no solo estaba sanando mi historia, sino también dolores heredados que mi cuerpo había cargado sin saberlo.
Con el tiempo, la ansiedad se calmó, mi mente encontró descanso. Fue escuchándome, sintiéndome y cantando que me reencontré.
"A través de las dietas y del trabajo terapéutico comprendí que no solo estaba sanando mi historia, sino también dolores heredados que mi cuerpo había cargado sin saberlo."
Mi mundo se transformó desde mi primera dieta en Takiwasi. Me honra haber tenido maestros y maestras como Rosa Giove y tantos guías y personas que me inspiran.
En paralelo seguí formándome para convertirme en terapeuta. Había etendido que ese era mi camino.
La salud mental es un camino de toda la vida. Requiere humildad, amor y la decisión de invertir en una misma. El resultado es simple y profundo: paz interior.
Este trabajo interno transformó también mis relaciones. Aprendí a elegir mejor a las personas que me rodean, a poner límites y a acompañar a mi hija desde un lugar de presencia, claridad y empatía.
Hoy acompaño a otras personas en ese regreso a sí mismas, desde un trabajo psicoterapéutico profundo que integra cuerpo, emoción y, cuando es adecuado, el uso consciente de plantas maestras.